¿Cómo sabemos lo que hace el cerebro?: las neuroimágenes

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¿Cómo sabemos lo que hace el cerebro?: las neuroimágenes

Pasada ya más de una década de haber empezado el siglo XXI, hemos observado que esta era de alta tecnología y digitalización nos ha permitido el perfeccionamiento de técnicas de exploración del cerebro, como el desarrollo de las neuroimágenes. La introducción de tecnologías de neuroimagen dieron a los neurocientíficos y otros especialistas la oportunidad de poder vivenciar imágenes de cerebros vivos en tiempo real. La importancia y el uso de estas tecnologías no puede subestimarse. El número de estudios empíricos de investigación creció exponencialmente después de la creación de la neuroimagen, al igual que el número de nuevos medicamentos y tratamientos psicológicos y neurológicos [1].

shutterstock_109934264Existen hoy en día diversas técnicas para estudiar la actividad cerebral. Algunas solo se pueden aplicar en animales de experimentación u, ocasionalmente, en pacientes con enfermedades neurológicas durante intervenciones quirúrgicas, pero otras nos permiten estudiar la actividad cerebral sin necesidad de abrir el cráneo e invadir el cerebro humano. Entre estas se destacan las técnicas magnetoeléctricas y hemodinámicas, pero no son las únicas [2].

Actualmente, hay cinco técnicas de mayor uso. Entre las técnicas magnetoeléctricas, destacan la electroencefalografía (EEG) y la magnetoencefalografía (MEG); y entre las técnicas hemodinámicas, destacan la tomografía por emisión de positrones (TEP), la resonancia magnética funcional (fMRI) y la tomografía axial computarizada (CAT) [3].

Además de estos dos grupos de técnicas, existen otras que también permiten medir la actividad cerebral. Entre estas se pueden mencionar las siguientes: técnica de supresión (mecánica, química, eléctrica), con la que se inhibe o elimina la actividad de una determinada zona del cerebro para ver sus consecuencias; la estimulación, con la que se activa o potencia una determinada zona y se analiza la conducta; y el registro (celular, de comportamiento), que implica la toma de notas de las distintas conductas que tienen lugar, producto de una lesión o experiencia determinada [3].

Médicos y neuropsicólogos utilizan estas tecnologías con regularidad en el diagnóstico y tratamiento de personas que sufren de lesiones cerebrales y trastornos. Gracias a las vistas detalladas del cerebro, los especialistas son capaces de identificar mejor las áreas de lesiones y traumatismos del cerebro. La investigación sobre los trastornos del desarrollo utilizando esta tecnología también guía a los educadores y otros profesionales en la comprensión de pacientes con trastornos de aprendizaje, sociales y emocionales [1].

Referencias

[1] Raichle, M.E. (2001). Functional Neuroimaging: A Historical and Physiological Perspective. Handbook of Functional Neuroimaging of Cognition. Cambridge: MIT Press.

[2] Martín-Loeches, M. (2001). ¿Qué es la actividad cerebral?: Técnicas de Estudio. España: Biblioteca Nueva.

[3] Campos, A. C. (2014). ¿Cómo evolucionó el conocimiento del cerebro y cómo eso impacta en la educación? Brainbox. Lima: Cerebrum Ediciones.

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